martes, 25 de abril de 2017

Libro La Técnica: ¿Orden o desmesura?



Post del Libro de La Técnica: ¿orden o desmesura?, Parte I y Parte II

El presente libro hace referencia a la forma como es concebida la técnica para las personas, tomando en consideración el proceder y el impacto del quehacer tecno-científico en el mundo natural y en el humano; trata de revelar la naturaleza de lo técnico-científico. Además son reflexiones referidas al título en sí, que de alguna manera se hacen preguntas sobre el orden o desorden; la mesura o la desmesura en la aplicación de la técnica. En ese sentido, se evidencian dos posturas muy bien definidas en dos sectores.
La primera postura por parte de un sector es creer que los avances y aplicaciones de las técnicas o tecnológicas no tienen incidencias más allá de su naturaleza de utilidad pues ayudan a los seres humanos a vivir mejor y con comodidades. Aun cuando algunos son utilizados con fines bélicos según voluntad propia de los humanos. Mientras que la segunda postura que mantiene el otro sector, piensa que los adelantos tecnológicos y las innovaciones son una desgracia para la vida del humano, ya que, perciben los peligros, traducidos en explotación y aniquilación de ecosistemas que afectan la vida del planeta, afectando el cambio climático con todos los restos de materiales que quedan luego de aplicar la técnica.
Dicha publicación está constituida por dos partes fundamentales: La primera compuesta por diez artículos dedicados a los Impulsos reflexivos de Heiddeger, en el que se hace una reflexión de la técnica y es analizada desde la filosofía heideggeriana. La segunda parte de Impulsos de vario linaje, formada también por diez artículos, analiza el mismo fenómeno de la técnica desde diferentes posturas filosóficas de diferentes autores que develan sus particulares posturas y pensamientos filosóficos por el presente y futuro estudiante el pasado.
La meditación heideggeriana de nuestra época como la era del predominio de la técnica moderna parece de la mayor importancia. Desconocer esta meditación impediría, probablemente, darse cuenta cabalmente de lo que ocurre tanto en nuestro mundo histórico como en nuestra vida personal, ya que, tanto el uno como la otra están decisivamente condicionados por la técnica moderna tal como la entiende Heidegger. La llamada globalización de que tanto se habla en nuestros días, no sería sino una manifestación derivada del predominio de la técnica moderna.
Sin postular que el pensamiento de Heidegger o la filosofía puedan dar respuestas a todas nuestras interrogantes, muchos problemas del hombre y de las sociedades de hoy podrían, tal vez, abordarse fructíferamente desde su perspectiva, con la esperanza de que así puedan recibir algo así como una «solución», en la medida en que se pueda hablar de «soluciones» cuando se trata de las cuestiones más graves de la existencia y de su abordaje a través del pensar, dentro de una época de crisis como la nuestra.
Klaus Held señala que así como los partidarios de las innovaciones técnicas parten de una conducta desmesurada, de igual manera sus opositores son parte de un mismo orden; es decir, los dos bandos, externalizan en sus acciones, frente a lo técnico, actitudes que no se identifican con un pensar reflexivo, más sí visceral o apasionado, en otras palabras, irracional, dejándose arrastrar por un tipo de inercia. El que los dos tipos de bandos partan de la desmesura permite inferir señala Held: “que al espíritu mismo de la técnica pertenece la desmesura”. (p.16). Por ello, se analiza la naturaleza de la técnica, porque se observa entonces que la desmesura se encuentra en ambas posiciones, en los que están a favor o en contra por su obsesiva visión en vez de ser reflexivos buscar realmente un postura real que sea ecuánime con la realidad del momento histórico de cada época.
Es por ello, que Held estudia la posibilidad de encontrar la génesis de la desmesura de la técnica en la naturaleza volitiva infinita del Dios Cristiano.  Hace referencia a lo manifestado por Thomas de Aquino: “el pensar filosófico-teológico se aferra a la tendencia de subordinar la voluntad de Dios a su razón”. (p. 17). Sólo después este orden jerárquico invierte sus valores. Creando así un Dios con voluntad infinita, donde la razón queda subordinada a ésta. A partir de la ideas cristiana que el  hombre es a imagen de Dios y ante la naturaleza de infinita voluntad de éste, el hombre medieval se vuelve sujeto del voluntarismo, lo cual de adhiere que está surgiendo entonces. A partir de esta nueva ciencia se podía entender el plan divino“, esto sucede al conocer las cosas, puesto que el mundo es el pensamiento de Dios, de su voluntad. Entre más conozcamos la naturaleza más cerca estamos de Dios.  Para escapar de este voluntarismo no es a través de la oposición de voluntad más fuerte; el camino en palabras de Heidegger es el No-querer (Heidegger, 1995). Esto significa subordinar la voluntad a la razón, es decir, pensar la voluntad_de. Pero esto no desde el ámbito y a modo de las ciencias positivas, sino de un pensar meditativo, un pensar que devenga de la serenidad, que sea prudente, que devenga del orden de la phrónesis: “La serenidad de la que habla Heidegger puede ser entendida como una virtud de mesura, que hace posible de manera concreta sólo a través de la activación de la facultad de juzgar relacionada con la situación”. (p.27)
Estas reflexiones de Heiddeger, permiten observar que ambas posturas son extremistas y difíciles, ya que, son posturas viscerales más que centradas en la mesura, la razón y la serenidad sin ser meditadas y reflexionadas con conciencia y orden. Son reflexiones que permiten después de tanto tiempo conocer la naturaleza o la esencia de la técnica.
En relación a lo anterior, Ángel Xolocotzi, explica que la esencia de la técnica es “un asunto metafísico y no técnico”. Por ello Heiddeger insiste en que la pregunta por la Técnica no puede registrarse a un ámbito instrumental o historiográfico-histórico” (p.51). Pensar la técnica en términos esenciales “exige salir del encasillamiento de la calculabilidad y la caza de los resultados”. (p.53). Es a partir del ver filosófico que Heiddeger descubre que la técnica no es fuente, como comúnmente se cree, de artefactos y nada más. Sino es un modo de des-velar (alétheia) al ente. Pero con todos los alcances y logros tecno-científicos de la ciencia se abre  una valoración  de ésta que se eleva por arriba de otras formas de acceder al ente y se muestra, como lo paradigmático, no sólo  a nivel teórico, sino todo comportamiento humano está regido por la técnica contemporánea y ésta se ha colocado como el parámetro a partir del cual admite todo: lo que sea  saber, lo que sea vivir, lo que sea útil, lo que tenga sentido, etc.” (p.53). Xolocotzi indica que el intento de Heiddeger por pensar la técnica no es por un mero repudio de ésta, sino más bien para captar su esencia. Esencia que está más allá del cálculo.
La segunda parte de, “Impulso de vario Linaje”, encontramos importantes reflexiones de varios filósofos tales como: Jesús Rodolfo Santander Iracheta,  Célida Godina, Alberto Constante, Victor Gerardo Rivas López, Ricardo Gibu, Luis Tamayo, Luis Ignacio Rojas Gadina, Enrique Muñoz Pérez, Carlos Mendiola Mejías y Enrique Linares  ven en la técnica actual una señal de alarma, en donde no sólo está en juego un orden social, sino la vida misma, no es una visión pasionaria o nostalgia por el pasado, tampoco son pensamientos expresados sin el menor cuidado y sin rigor. Más bien, son reflexiones que parten de análisis cuidadosos, expresados con la mayor claridad que los temas permiten. Estos filósofos se preguntan por el ser humano actual al preguntarse por la esencia de la técnica.
Estos filósofos abordan reflexiones sobre el exponencial y desmesurado desarrollo de lo tecno-científico, una grave expresión del nihilismo, el riesgo que se corre de sustituir la vida salvaje por un mundo bioindustrial, a causa de los nuevos hallazgos biogéneticos, que traen como consecuencia resultados de la creación de artificialidades, cuyas futuras generaciones vivirían entonces en un medio poblado de criaturas clonadas, quiméricas y transgénicas. Se preguntan si la vida es un invento. También reflexionan sobre lo biotecnológico, del panorama quimérico, que a partir de un mundo donde el fenómeno de la vida, milagro de la creación, ha sido rebajado hasta el punto de abrir la posibilidad de comerciar con ella, para obtener un ingreso monetario o una utilidad. Se habla de la concreción de la realidad, la ficción y lo imaginario como juegan un papel importante, definiendo el horizonte de posibilidades del acontecer diario. Reflexionan sobre la técnica y la realidad que está constantemente configurada a través de ella “y los hombres se olvidaron de los dioses” refleja claramente como el sentido del ser humano se ha ido degradando. Siendo suplantados los dioses por la virtualidad y la grotesca novedad, dejando a su suerte a la humanidad. Proliferación de instrumentos y dispositivos. Instrumentos que suplen el trabajo humano. Razón y conocimiento, causa directa de la técnica. La técnica otorga al hombre una libertad prácticamente absoluta para hacer lo que quiera, sin embargo,  si no es consciente de ello genera violencia. Los elementos para una hermenéutica. Ontología de la destrucción. Orientarse filosóficamente en el mundo contemporáneo. Entre otras reflexiones.

Referencia:
Xolocotzi A. Godina Celida C. (coords) (2009), La Técnica: ¿orden o desmesura?, Puebla.

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