Post del Libro de La Técnica: ¿orden o desmesura?, Parte I y Parte
II
El presente libro hace
referencia a la forma como es concebida la técnica para las personas, tomando
en consideración el proceder y el impacto del quehacer tecno-científico en el
mundo natural y en el humano; trata de revelar la naturaleza de lo técnico-científico.
Además son reflexiones referidas al título en sí, que de alguna manera se hacen
preguntas sobre el orden o desorden; la mesura o la desmesura en la aplicación
de la técnica. En ese sentido, se evidencian dos posturas muy bien definidas en
dos sectores.
La primera postura por parte de
un sector es creer que los avances y aplicaciones de las técnicas o
tecnológicas no tienen incidencias más allá de su naturaleza de utilidad pues
ayudan a los seres humanos a vivir mejor y con comodidades. Aun cuando algunos
son utilizados con fines bélicos según voluntad propia de los humanos. Mientras
que la segunda postura que mantiene el otro sector, piensa que los adelantos tecnológicos
y las innovaciones son una desgracia para la vida del humano, ya que, perciben los
peligros, traducidos en explotación y aniquilación de ecosistemas que afectan
la vida del planeta, afectando el cambio climático con todos los restos de
materiales que quedan luego de aplicar la técnica.
Dicha publicación está
constituida por dos partes fundamentales: La primera compuesta por diez
artículos dedicados a los Impulsos reflexivos de Heiddeger, en el que se hace
una reflexión de la técnica y es analizada desde la filosofía heideggeriana. La
segunda parte de Impulsos de vario linaje, formada también por diez artículos,
analiza el mismo fenómeno de la técnica desde diferentes posturas filosóficas
de diferentes autores que develan sus particulares posturas y pensamientos filosóficos
por el presente y futuro estudiante el pasado.
La meditación heideggeriana de
nuestra época como la era del predominio de la técnica moderna parece de la
mayor importancia. Desconocer esta meditación impediría, probablemente, darse
cuenta cabalmente de lo que ocurre tanto en nuestro mundo histórico como en
nuestra vida personal, ya que, tanto el uno como la otra están decisivamente
condicionados por la técnica moderna tal como la entiende Heidegger. La llamada
globalización de que tanto se habla en nuestros días, no sería sino una
manifestación derivada del predominio de la técnica moderna.
Sin postular que el
pensamiento de Heidegger o la filosofía puedan dar respuestas a todas nuestras
interrogantes, muchos problemas del hombre y de las sociedades de hoy podrían,
tal vez, abordarse fructíferamente desde su perspectiva, con la esperanza de
que así puedan recibir algo así como una «solución», en la medida en que se
pueda hablar de «soluciones» cuando se trata de las cuestiones más graves de la
existencia y de su abordaje a través del pensar, dentro de una época de crisis
como la nuestra.
Klaus Held señala que así como
los partidarios de las innovaciones técnicas parten de una conducta
desmesurada, de igual manera sus opositores son parte de un mismo orden; es
decir, los dos bandos, externalizan en sus acciones, frente a lo técnico,
actitudes que no se identifican con un pensar reflexivo, más sí visceral o
apasionado, en otras palabras, irracional, dejándose arrastrar por un tipo de
inercia. El que los dos tipos de bandos partan de la desmesura permite inferir
señala Held: “que al espíritu mismo de la técnica pertenece la desmesura”. (p.16).
Por ello, se analiza la naturaleza de la técnica, porque se observa entonces
que la desmesura se encuentra en ambas posiciones, en los que están a favor o
en contra por su obsesiva visión en vez de ser reflexivos buscar realmente un
postura real que sea ecuánime con la realidad del momento histórico de cada época.
Es por ello, que Held estudia
la posibilidad de encontrar la génesis de la desmesura de la técnica en la
naturaleza volitiva infinita del Dios Cristiano. Hace referencia a lo manifestado por Thomas de
Aquino: “el pensar filosófico-teológico se aferra a la tendencia de subordinar
la voluntad de Dios a su razón”. (p. 17). Sólo después este orden jerárquico
invierte sus valores. Creando así un Dios con voluntad infinita, donde la razón
queda subordinada a ésta. A partir de la ideas cristiana que el hombre es a imagen de Dios y ante la
naturaleza de infinita voluntad de éste, el hombre medieval se vuelve sujeto
del voluntarismo, lo cual de adhiere que está surgiendo entonces. A partir de
esta nueva ciencia se podía entender el plan divino“, esto sucede al conocer
las cosas, puesto que el mundo es el pensamiento de Dios, de su voluntad. Entre
más conozcamos la naturaleza más cerca estamos de Dios. Para escapar de este voluntarismo no es a
través de la oposición de voluntad más fuerte; el camino en palabras de
Heidegger es el No-querer (Heidegger, 1995). Esto significa subordinar la voluntad
a la razón, es decir, pensar la voluntad_de. Pero esto no desde el ámbito y a
modo de las ciencias positivas, sino de un pensar meditativo, un pensar que
devenga de la serenidad, que sea prudente, que devenga del orden de la
phrónesis: “La serenidad de la que habla Heidegger puede ser entendida como una
virtud de mesura, que hace posible de manera concreta sólo a través de la
activación de la facultad de juzgar relacionada con la situación”. (p.27)
Estas reflexiones de Heiddeger,
permiten observar que ambas posturas son extremistas y difíciles, ya que, son
posturas viscerales más que centradas en la mesura, la razón y la serenidad sin
ser meditadas y reflexionadas con conciencia y orden. Son reflexiones que
permiten después de tanto tiempo conocer la naturaleza o la esencia de la
técnica.
En relación a lo anterior, Ángel
Xolocotzi, explica que la esencia de la técnica es “un asunto metafísico y no
técnico”. Por ello Heiddeger insiste en que la pregunta por la Técnica no puede
registrarse a un ámbito instrumental o historiográfico-histórico” (p.51).
Pensar la técnica en términos esenciales “exige salir del encasillamiento de la
calculabilidad y la caza de los resultados”. (p.53). Es a partir del ver filosófico
que Heiddeger descubre que la técnica no es fuente, como comúnmente se cree, de
artefactos y nada más. Sino es un modo de des-velar (alétheia) al ente. Pero
con todos los alcances y logros tecno-científicos de la ciencia se abre una valoración de ésta que se eleva por arriba de otras
formas de acceder al ente y se muestra, como lo paradigmático, no sólo a nivel teórico, sino todo comportamiento
humano está regido por la técnica contemporánea y ésta se ha colocado como el
parámetro a partir del cual admite todo: lo que sea saber, lo que sea vivir, lo que sea útil, lo
que tenga sentido, etc.” (p.53). Xolocotzi indica que el intento de Heiddeger
por pensar la técnica no es por un mero repudio de ésta, sino más bien para
captar su esencia. Esencia que está más allá del cálculo.
La segunda parte de, “Impulso
de vario Linaje”, encontramos importantes reflexiones de varios filósofos tales
como: Jesús Rodolfo Santander Iracheta, Célida
Godina, Alberto Constante, Victor Gerardo Rivas López, Ricardo Gibu, Luis
Tamayo, Luis Ignacio Rojas Gadina, Enrique Muñoz Pérez, Carlos Mendiola Mejías
y Enrique Linares ven en la técnica
actual una señal de alarma, en donde no sólo está en juego un orden social,
sino la vida misma, no es una visión pasionaria o nostalgia por el pasado,
tampoco son pensamientos expresados sin el menor cuidado y sin rigor. Más bien,
son reflexiones que parten de análisis cuidadosos, expresados con la mayor
claridad que los temas permiten. Estos filósofos se preguntan por el ser humano
actual al preguntarse por la esencia de la técnica.
Estos filósofos abordan
reflexiones sobre el exponencial y desmesurado desarrollo de lo tecno-científico,
una grave expresión del nihilismo, el riesgo que se corre de sustituir la vida
salvaje por un mundo bioindustrial, a causa de los nuevos hallazgos
biogéneticos, que traen como consecuencia resultados de la creación de
artificialidades, cuyas futuras generaciones vivirían entonces en un medio
poblado de criaturas clonadas, quiméricas y transgénicas. Se preguntan si la
vida es un invento. También reflexionan sobre lo biotecnológico, del panorama quimérico,
que a partir de un mundo donde el fenómeno de la vida, milagro de la creación,
ha sido rebajado hasta el punto de abrir la posibilidad de comerciar con ella,
para obtener un ingreso monetario o una utilidad. Se habla de la concreción de
la realidad, la ficción y lo imaginario como juegan un papel importante,
definiendo el horizonte de posibilidades del acontecer diario. Reflexionan
sobre la técnica y la realidad que está constantemente configurada a través de
ella “y los hombres se olvidaron de los dioses” refleja claramente como el
sentido del ser humano se ha ido degradando. Siendo suplantados los dioses por
la virtualidad y la grotesca novedad, dejando a su suerte a la humanidad. Proliferación
de instrumentos y dispositivos. Instrumentos que suplen el trabajo humano. Razón
y conocimiento, causa directa de la técnica. La técnica otorga al hombre una
libertad prácticamente absoluta para hacer lo que quiera, sin embargo, si no es consciente de ello genera violencia.
Los elementos para una hermenéutica. Ontología de la destrucción. Orientarse
filosóficamente en el mundo contemporáneo. Entre otras reflexiones.
Referencia:
Xolocotzi A. Godina Celida C. (coords) (2009), La Técnica: ¿orden o desmesura?, Puebla.


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